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Fundamentación III: Pueblo de Dios

CEBs, Pueblo de Dios al servicio del mundo (LG,1. 8. 9. 12. 26).

El concepto teologal Pueblo de Dios, se refiere a un pueblo situado en la historia. Se basa en la igualdad fundamental expresada en  L G, 32: “No hay, en Cristo y en la Iglesia, ninguna desigualdad” (Cf. Gal. 3,28; Col. 3,11). Esta igualdad fundamental se apoya en la fe y en el bautismo, en la esperanza y en el crisma, en la caridad y en la Eucaristía, explicitada en las tres dimensiones de la ministerialidad eclesial:

a) Participación en la dimensión profética (cf. LG, 12): Vivencia coherente de la fe en lo cotidiano y en todas las dimensiones. b) Participación en la dimensión sacerdotal: El Pueblo de Dios es conjuntamente sacerdotal, sobre la base del sacerdocio común (cf. L G, 8). c) Participación en la función real: En la relación Iglesia–Reino, superación de la separación ‘dentro y fuera’ (G S, 1.11), donde la responsabilidad misionera es de todos: “La misión es de todo el Pueblo de Dios” (RMi, 71).  Por eso hay unidad  y  diversidad,  como en la Trinidad  (cf. L G, 12; 1 Cor. 12,7).

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Fundamentación IV: Manera de ser iglesia

Las CEBs una nueva manera de ser Iglesia

a) Un nuevo modo de vivir la fe: Al asumir la Iglesia los nuevos desafíos del mundo de hoy, los cristianos y cristianas, movidos por el Espíritu del Resucitado, se abren a los problemas que los rodean. La fe se deja cuestionar por las ciencias y se abre a los nuevos descubrimientos, exigiendo la reformulación de verdades formuladas en contextos científicos pre-evolucionistas. El Jesús de Nazaret que muestra y reinterpreta al Dios de la historia exige una nueva aproximación teológica como ser plenamente humano (Gal 4,4). Como ser de relaciones, que se hace hombre con y para los demás y con la naturaleza. Histórico, libre, frágil y limitado (encarnado e inculturado) y siempre en construcción. Abierto a la trascendencia en inter y retrodependencia. Es este Jesús de Nazaret redescubierto en su plena humanidad y reinterpretado con los parámetros de una nueva antropología, el que se vuelve punto de referencia de la práctica y reflexión de las CEBs y esta misma antropología cualifica al cristiano que se integra en las CEBs

b) La práctica del Jesús histórico es normativa para las CEBs: La opción por los pobres no es optativa. El Dios del Éxodo (Ex 3,8) que ve, escucha, conoce y desciende a ponerse de parte de los humillados, exige desatar procesos de liberación;  y el Dios Abba, Padre y Madre, de Jesús exige que esos procesos se vean libres del odio al enemigo (Mt 5,38-48), pero no por eso menos radicales a la hora de asumir la lucha hasta dar la vida (Jn. 15,13).
Testimonio de este seguimiento de Jesús profeta y mártir sin odios y al mismo tiempo sin alianzas ni componendas con el mal, lo constituyen los innumerables profetas y mártires que llenan de nueva energía, fortaleza y espiritualidad a las CEBs de América Latina y el Caribe y cuya celebración gozosa y militante  retroalimenta el proceso pascual de las comunidades.

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Fundamentación V: Compromiso

Las CEBs y el compromiso profético socio-político.

El Concilio Vaticano II representa un punto final en el divorcio entre Iglesia y sociedad moderna, creando una nueva mentalidad eclesial que comienza a asumir las necesidades y aspiraciones de los hombres y mujeres de hoy como está en el inicio de la Gaudium et Spes (Cfr. G S, 1). En ese sentido, la pretensión última del concilio “fue realizar um aggiornamento, a saber, proclamar la salvación de Dios en un lenguaje que fuese entendido y significativo para nuestros contemporáneos” . Las CEBs asumen ese desafío y, motivadas en la fe en Jesucristo, tratan de encontrar caminos de liberación en busca de la vida y vida en abundancia para todos y todas, inclusive con el respeto a la naturaleza (Jn. 10,10). En este sentido, las CEBs se comprometen con el anuncio del Reino de Dios y su justicia (Mt 6,33) y entran en la lucha de liberación de los pobres y excluidos, buscando construir otro mundo posible. Esta entrada de los cristianos y cristianas se da en los más diferentes instrumentos creados por la creatividad de la sociedad organizada y en las cuales los miembros de las CEBs buscan contribuir con su aporte propio y su participación y apoyo.

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Fundamentación VI: El diálogo

Las CEBs y el diálogo ecuménico e interreligioso.

Las CEBs han sido un laboratorio que ha favorecido el diálogo intercultural e interreligioso, asumiendo todas las iniciativas que tienden hacia la justicia del Reino, en la perspectiva de la Lumen Gentium . Queda así cuestionada la Iglesia dueña de la verdad para dar paso a la comunidad de Jesús donde se busca la verdad que ayuda a la vida para todos y todas. Esta comunidad abre los brazos a los pobres como sujetos y protagonistas de su propia liberación, y así se comprende también la importancia del diálogo ecuménico que abre posibilidades al testimonio común y al diálogo interreligioso en la construcción de la nueva humanidad. La apertura ecuménica y el diálogo interreligioso han sido, en América Latina y el Caribe, fruto del servicio común a la misión liberadora de una Iglesia samaritana. Esa dimensión diaconal permite el reconocimiento de la alteridad y la belleza de las diferencias, exigiendo nueva reflexión y una postura creativa frente a las cuestiones étnicas, de género, generacional, ecológica, sin despreciar la cuestión básica de las relaciones de clase. Estamos en un nuevo momento de aprendizaje, donde la nueva hospitalidad exige hospedar a los otros/as dentro de nosotros . El respeto por la alteridad se orienta hacia el desafío de la inculturación liberadora y a la construcción de un proyecto de Iglesia ecuménico, abierto a las diferencias y al diálogo en un mundo plural  y que tenga a los pobres como sujeto preferencial y a Jesús de Nazaret y su práctica histórica como referencial básico.

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Acción I: Contexto

El relanzamiento es una misión significativa y ante ello experimentamos diferentes sentimientos: entusiasmo porque vamos a colaborar en recrear a las Comunidades Eclesiales de Base que surgieron por acción del Espíritu; también nos asaltan diversos temores: nos sabemos disminuidos, el contexto actual es radicalmente otro, seguimos experimentando mucha falta de apoyo en las parroquias; proseguimos en esperanza porque sabemos:

  • que Dios camina incesantemente con nosotros

  • que las Comunidades Eclesiales de Base son una pequeña semilla que vale la pena  seguir sembrando

  • que somos siervos “inútiles” (Lc 17,10) y que es el Señor quien hace fructificar y lo hace de día y de noche (1 Cor 3,6-7)

  • que gente pequeña, haciendo cosas pequeñas logra grandes transformaciones

  • que contamos con la creatividad y potencial evangelizador de los pobres (DP 1147)

  • que seguimos queriendo y creyendo en la Iglesia de Jesús,

  • que estamos llamados a llegar a nuevos sectores, a los más abandonados, ahí donde la parroquia llega poco o no llega.

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Relanzamiento / Documento

 



Puedes ver en línea o descargar el documento completo sobre el relanzamiento de las CEB en el Continente Americano (incluye anexos y notas al pie).


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