Este año nuestra Asamblea coincide con la Celebración de los 50 años de Medellín que es un regalo y un impulso fundamental para la Iglesia de los Pobres en América Latina. No podemos celebrar nuestra Asamblea sin tener en cuenta y sin asumir sus intuiciones y compromisos fundamentales encarnándolos en la situación actual que vivimos y en los sueños que tenemos. Y como decían los Obispos en Medellín no tiene sentido recordar estos Documentos y conclusiones, si no estamos dispuestos a cumplirlos.

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